La salsa pesto es una de las más admiradas y utilizadas en la cocina, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. Tradicionalmente es servida en platos de pasta; sin embargo, también se suele introducir en pizzas, panecillos, ensaladas o para acompañar las carnes.
Este condimento, en su versión original, consta de una mezcla entre los siguientes ingredientes básicos: albahaca, ajo, queso parmesano y pecorino, aceite de oliva y piñones. Aun así, hoy por hoy es bastante común encontrar distintas maneras de prepararlo, según otros ingredientes que se le puedan ir añadiendo. En un principio, el pesto es una salsa que se prepara con un mortero. Este será un utensilio esencial para lograr que esta receta alcance la textura ideal. De hecho, de esto mismo deriva su nombre, tal como expondremos a continuación
Origen de la salsa pesto
Esta salsa, como bien resaltamos anteriormente, recibe su nombre debido a la manera en que se prepara, y no por el unto en sí. Su origen proviene de la palabra genovesa “pestare”, lo que en italiano significa “machacar en un mortero”.
Según expuso David Muro, para el portal ‘Delisur Europa’: «Se cree que esta salsa proviene de la ciudad de Génova, al noroeste de Italia, como una variante de la salsa agliata». Al parecer, la agliata «era utilizada por los pescadores para conservar los alimentos, y estaba compuesta por aceite, tomate, ajo y vinagre», explica Muro.
Una historia que da mucho de qué hablar
La albahaca es el ingrediente que nunca puede faltar en la salsa pesto, y la idea de añadirlo a esta receta ocurrió en la región de Liguria, al nordeste de Italia. Era en ese lugar donde esta planta nacía por montones.

«Debido al enorme tráfico de barcos que entraban y salían del puerto de esta ciudad, la receta se expandió rápidamente por toda Italia», comenta David. En este punto, empezó a crearse una gran diversidad de recetas derivadas de la salsa pesto. Cada región añadía sus propios ingredientes.
Detalles importantes para tomar en cuenta
Es importante resaltar que el pesto, a diferencia de otras salsas, se prepara en crudo y no se cocina. A esto se debe su frescura, por lo que se debe procurar conservarla bien.
Por un lado, la albahaca debe estar flamante y aromática. En cuanto a los quesos: pueden mezclarse durante la preparación o se puede usar el parmesano en la mezcla de la salsa pesto y el pecorino en el plato servido. Además, se puede usar solo el queso parmesano si se quiere.
Los piñones, en caso de no conseguirlos, pueden ser sustituidos por almendras o nueces, o también se puede prescindir de este ingrediente.
Ingredientes
- 25 g. de albahaca fresca (2 tazas llenas aprox.)
- 2 dientes de ajo medianos
- ¼ de taza de aceite de oliva
- Un puñado de piñones almendras o nueces
- ¼ de taza de queso parmesano (si se usa también el pecorino, se sustituye la mitad por éste)
- Una pizca de sal
Preparación de la salsa pesto

Se limpian bien las hojas de albahaca. Se colocan en una licuadora o un procesador de alimentos a velocidad media/baja. Allí se le agregan los dientes de ajo, los piñones (almendras/nueces) y una pizca de sal. Se comienza a moler hasta que se haga una pasta.
Luego, se incorpora poco a poco el aceite de oliva hasta que se logre una mezcla uniforme. No debe quedar muy líquido pero tampoco muy sólido. Se agrega el queso parmesano y se revuelve. Se prueba la sal y, si se necesita, se añade una pizca.
Asimismo, en caso de ser necesario que quede un poco más líquida, se puede agregar un poquito más de aceite. Se vierte la salsa en un envase de vidrio. Se tapa bien y se reserva.
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