El budismo permite entender «que la verdad no está en ningún lado». Al contrario, «todos los seres tienen una verdad y hay que tener una relación compasiva con eso». Este es uno de los puntos que Pignatiello tocó y profundizó para este artículo.
Antonio Pignatiello es un monje zen y psicólogo psicoanalista, venezolano con ascendencia italiana. En 1962, nació en Caracas, Venezuela, donde reside actualmente. Allí estudió la primaria y el bachillerato en el Colegio Nuestra Señora de Pompei, y luego estudió psicología en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Su experiencia en el budismo ha sido «como llegar a un lugar adonde siempre había esperado llegar». Quizá siempre hemos estado “allí” y no nos damos cuenta, pero «estar allí y vivirlo, y renovarlo momento a momento», es otra cosa.
¿Cómo llegó el budismo a su vida?
En el camino, Antonio tenía mucho tiempo trabajando. «Hubo un momento en el que dejé de trabajar en AVESA (Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa)». También dejó de formar parte de la NEL (Nueva Escuela Lacaniana), de la que había sido fundador.
Aquello sucedió porque le pareció necesario buscar otros horizontes. Así, comenzó a atender pacientes cada vez más y a dedicarse fundamentalmente a la consulta privada. También se dispuso a trabajar como profesor en la UCV.

En ese proceso, «una amiga de AVESA me decía: “Antonio, con el trabajo que tú haces, deberías practicar meditación”». En ese momento, algo en él le invitaba a probar y profundizar en la meditación y el budismo.
Así eligió el sendero del budismo
Luego, su elección se formalizó con una ceremonia. Un año después, en el 2014, conoció a una monja zen venezolana que había venido de visita. Con ella se organizaron actividades: una introducción a la práctica de zazen, una jornada intensiva de la práctica de zazen, una conferencia, etc.
Su nombre de ordenación en la comunidad budista era Kaikyo Roby. Ella había adquirido la certificación como maestra zen, que es distinto a ser monje zen. Según Pignatiello, al ser monje «uno es un novicio que está aprendiendo a caminar».
«Desde la primera vez que hablamos, se sintió como si la conociera de toda la vida», confesó Antonio. Su visita duró una semana en Caracas, y antes de que se fuera, «cuando ya nos estábamos despidiendo, yo le pedí seguirla como mi maestra».
Fin de un ciclo e inicio de otro
Luego de cambiar de dojo y un tiempo después, Pignatiello le solicitó a Kaikyo Roby la posibilidad de ser monje. En el 2017 ya conformaban «un grupo con identidad propia, con el apoyo y autorización de la maestra». Este se llama “Zen Soto Dokan“, «y es el grupo al que pertenezco actualmente».
En 2018, la maestra enfermó y falleció, «el proceso de mi ordenación como monje quedó detenido». Entró en contacto con el maestro Densho Quintero, residenciado en Colombia, ya que «sin un maestro no tenía sentido sostener un grupo».
«En el 2019 lo conocí durante un retiro de una práctica intensiva de zazen, estrechamos un vínculo y aceptó darme la ordenación». Desde entonces «soy el responsable de este grupo que tenemos aquí en Caracas».
Algunos puntos claves del budismo
En el budismo, “Noble Camino Óctuple” es el nombre del camino de Buda. «Son ocho brazos del sendero». Atención justa. Concentración justa. Esfuerzo justo. Palabra justa. Acción justa. Medio de vida justo. Pensamiento justo. Y visión justa.
«Todo eso forma parte de un proceso de transformación que se vive en este camino que es el budismo», explicó Pignatiello. Otro punto: en este camino «no eres un observador, eres la experiencia misma». Otro: «todo es impermanente, todo se está transformando», y sufrimos cuando queremos aferrarnos.

Por otro lado, desde el budismo tibetano, Matthieu Ricard dice que esta práctica significa “cultivo”. Por ejemplo, se cultivan cualidades humanas que ya existen como semillas: la benevolencia, la compasión, la ecuanimidad, etc.
Antonio Jakushō Pignatiello
Trabajando con pacientes se dio cuenta de que las transformaciones que suceden en ellos no son algo que hace él, ni el psicoanálisis, ni una técnica. «Tiene que ver con procesos que van más allá (…), son procesos de la psique, de la vida». Aseguró que «uno es simplemente un instrumento para que eso ocurra».
El budismo es un sendero que «te ayuda a vivir sin perseguir nada». Gracias a este, Pignatiello se ha dado cuenta de que «el que ha cambiado soy yo, el instrumento, la herramienta, ese medio… se ha ido transformado en este camino».
Jakushō significa «iluminación silenciosa». Ese es el nombre de ordenación que le fue atribuido a Antonio, en el budismo… el camino donde descubrió la fe.


