Isnotú es una localidad del estado Trujillo, la cual se encuentra ubicada en el municipio Rafael Rangel, en Venezuela. Sin embargo, también es un lugar mítico que parece guardar secretos en su silencioso interior.
Para los visitantes, el pueblo, en primera instancia, se les presenta silente; es el mejor escenario para establecer un diálogo interior y, de hecho, son muchos quienes acuden a este famoso lugar para pedir un deseo o un milagro.
Isnotú, un lugar lleno de silencio

De acuerdo con el profesor Eufrasio Maldonado, el nombre de Isnotú deriva del vocablo Esnotú. La localidad fue fundada de manera oficial en el año 1640, por Pérez Revollo; ha sido la aclamada fama del médico José Gregorio Hernández quien le ha concedido tanta popularidad a este sitio.
La devoción hacia José Gregorio Hernández ha llevado a muchas creyentes a esta localidad de Trujillo. Todo para pedir por una intercesión, mayormente a favor de la salud de las personas; esto ha hecho de este lugar un sitio con mucho turismo y peregrinación.
Han sido muchas las personas, incluso desde el extranjero, que se han internado en este territorio para encontrarse envueltos en su esencia mística. Como tan bien para conocer o simplemente para agradecer los favores concedidos por parte del médico de Dios.
Una plaza y un simbolismo

Más allá de todo lo que pudiese esperarse de un lugar tan visitado, Isnotú tiene un santuario dedicado a José Gregorio Hernández, que es donde se reciben o se dejan las peticiones, y una plaza Bolívar, que en el año 1964 también fue dedicada al Dr. José Gregorio Hernández. En el lugar, hay restaurantes y posadas, pero el mayor atractivo, sin duda, es su simbolismo, otorgado por el venerable José Gregorio Hernández, quien fue beatificado este pasado 30 de abril de 2021 por la Iglesia Católica. Quien visite Isnotú jamás se sentirá extraviado, pues, la calidez de su gente es única, así como su sentido de hospitalidad.
Isnotú, donde habita la fe
Es un hecho que la mayoría de sus habitantes tenían años esperando la beatificación del también llamado “Médico de los pobres”, por lo que son muchos los lugareños que tienen en sus casas sus propios santuarios en menores dimensiones y con las que rinden tributo al venerado. La mayoría de la gente que habita este mágico pueblo, Isnotú, aprendieron a orar desde pequeños y muchos tienen historias que se entretejen con la realidad y se asocian con el Santo.
La devoción por José Gregorio Hernández
Por ejemplo, una de sus habitantes narra cómo su tatarabuelo le trabajó al papá de José Gregorio Hernández y cómo su abuela desde pequeña le enseñó a rezar. En la mayoría de las casas, todos son devotos.También hay personajes de la localidad que, en principio, eran los encargados de registrar en los libros las primeras visitas que se hacían a Isnotú, de todos aquellos que acudían para agradecer por los favores otorgados.
Hoy día, llevar un registro tan preciso quizá sea un poco más difícil porque la avasallante capacidad de visitantes creyentes supera su pequeño margen geográfico.
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