Podríamos decir que la vida no es fácil, no todas las cosas están pintadas de blanco y negro, sino que también existe una diversa matiz de grises en el medio de todo. Así podríamos describir la vida y obra de Rafaela Baroni Miliani en Venezuela; hija de Francisco Baroni, agricultor inmigrante italiano y de María Miliani, nativa de Jajó (estado Trujillo).
Fue reconocida en todo el país por ser tallista, pintora, performista, poetisa, declamadora, cuentacuentos, compositora, cantante, entre muchas cosas más. Sus primeros pasos en el arte siempre fueron guiados por su madre, que la instruyó en la costurería y en la creación de figuras religiosas en yesca (madera sacada del corazón del tronco de un árbol).
La infancia de Rafaela Baroni
Tan solo teniendo 9 años, Rafaela, junto a su madre, descubren la pasión por las artes plásticas, y así empezaron a vender pequeñas obras para aportar con los gastos de su hogar. Entre sus creaciones estaban pequeños ángeles, pastores y ovejas, todos estos con colores vibrantes y llamativos para los ojos de los turistas y lugareños.
La niñez de Rafaela estuvo marcada por tiempos difíciles, donde el abandono y la desesperación siempre estuvieron presentes. No obstante, es justo decir que estos momentos de angustia fueron claves para moldear la personalidad de un ser querido por toda una comunidad e, inclusive, de todo un país.
La niña que sí vivió
Antes de entrar en la adolescencia hubo un momento crucial que marcó el rumbo de su vida, esto fue cuando tenía apenas 11 años. Estando en el pueblo de Jajó con su madre y hermanos, un día, como cualquier otro, Rafaela simplemente se desplomó donde estaba.
Los médicos no tenían ninguna respuesta para explicar ese suceso: no padecía ninguna enfermedad ni tampoco había sufrido alguna lesión grave. De esta forma, se hizo oficial la muerte de Rafaela Baroni. Ya cumpliendo un lapso de 24 horas desde el momento de su defunción, ocurre lo que sería para la comunidad un milagro, y es que, en aquel pequeño ataúd, la joven Rafaela abrió sus ojos y volvió a abrir una vez más sus brazos al mundo.
¿Qué sucedió con Rafaela?
Después del hecho, Rafaela se sometió a exámenes médicos para entender qué fue lo que sucedió exactamente. Los doctores determinaron que la joven artista padecía de catalepsia, que es un trastorno repentino en el sistema nervioso, caracterizado por la pérdida momentánea de la movilidad y de la sensibilidad del cuerpo.
“Las personas cuando me estaban velando, decían: ese es un angeloro, yo podía escuchar pero no podía moverme ni hablar, entonces pensé que los loros estaban en mi persona, por eso siempre están presentes en mis obras”, sustrato de Semblanza de Rafaela Baroni “Cultora de la Muerte” por Darwin Montes.
El paraíso de Aleafar, un rincón mágico de Betijoque
Ya llegando a la adultez, Rafaela emprende un proyecto en el cuál podría mostrarse como verdaderamente es. Este lugar se llamó el “Paraíso de Aleafar” (el nombre de Rafaela al revés), un lugar escondido en el bosque que está rodeado exclusivamente por árboles ostentosos, flores deslumbrantes y acompañado del cantar de los pájaros.
Rafaela había creado un tesorero oculto en Betijoque, en el estado Trujillo. Esta joya escondida es reconocida por los lugareños por ser un lugar de retiro espiritual, donde cuerpo y alma pueden darse un break del agite de las grandes ciudades.
Patrimonio de Betijoque
Con los años, este pequeño lugar se convirtió en patrimonio de Betijoque, uno de los sitios más concurridos por turistas. Además de ser un espacio alejado de lo terrenal, también era muy reconocido por ser un pequeño museo, que poseía distintas obras de la artista.
El arte de Rafaela Baroni
Entre sus exposiciones más importantes podemos encontrar: “Tallas de Madera” en el Palacio de Gobierno, Mérida (1979); “Devociones entre el cielo y la tierra” (1984); “Viaje al encanto” en Caracas, Venezuela (1986). Además de sus exposiciones, también recibió distintas condecoraciones a lo largo de su carrera, entre algunas de ellas están: Premio Nacional de Arte Popular Conac; Premio Rafael Vargas; Mención especial, Premio AICA, Capítulo Venezuela; Premio Nacional de Cultura Popular (2004-2005).
Fallecimiento
El lunes 8 de marzo del 2021, fallece Rafaela Baroni en el poblado de Betijoque a causa de una neumonía. Fue sepultada por sus familiares en su vivienda, el Museo Paraíso de Aleafar, en una urna confeccionada y decorada por ella.
Los habitantes del poblado de Betijoque lloraron la pérdida de la reconocida artística, de tal forma que le rindieron homenaje durante todo un día; Un velorio en la funeraria San Juan Bautista, seguido de cantares y poesías en el Paraíso de Aleafar, para finalmente darle eterno descanso en la tierra que convirtió en hogar.
