Nace en la ciudad de Caracas, rodeado de los sonidos de una urbe que no se detiene, sin importar si es día o noche. Marco Vannini viene de una familia de italianos que emigraron a tierras criollas, donde le inculcaron las tradiciones de su nación al igual que la lengua de su familia. Desde muy pequeño surgió dentro de Marco una explosión creativa que no podía describir que, años después, se convertiría en una bendición.
Marco podía pasar horas creando un sin fin de universos en su cabeza, las cuales plasmaba en forma de pequeños garabatos en sus cuadernos.
Del cuaderno a los negocios
Para Marco Vannini el arte no es una simple expresión, es una forma de vivir. Este siempre estuvo presente en la vida de Marco, en sus mejores momentos y en sus derrotas…Pero todo cambió cuando llegó a la adolescencia. Esta musa que tanto admira y creía haber poseído, desapareció; la confusión lo había llevado a abandonar eso que tanto amaba.

Marco estaba sumergido en un estado de negación, separado por dos mundos totalmente distintos. Debido a esta situación, el joven italo venezolano decide dejar a un lado sus sueños y busca una vida corriente en el mundo de los negocios; aunque este ideal no duró mucho en su cabeza.
De lo abstracto a lo tangible
La escuela de negocios duró poco en la vida de Marco. Durante su estadía en el mundo de los números, el joven ítalo venezolano encontró un compañero que, sin saberlo, se convertiría en la excusa perfecta para darle la vuelta a su vida; este fue la suite de Adobe, donde aprende utilizar distintos softwares y programas. Al darse cuenta de todo el camino que le quedaba por recorrer, Marco se traza como meta conocer otras fronteras lejos de Venezuela.
Un tour por lo desconocido
Panamá, México, España y Alemania fueron algunos de los países que visitó Marco en su travesía para encontrarse consigo mismo. Después de varios años de trabajar como mesero, repartidor y almacenista, Marco Vannini pudo desenvolverse en el mundo del arte digital, teniendo su primer trabajo en el exterior en Pumpkin Organics, ubicado en Alemania (2018-2019).

Después de ver todo el potencial que tenía guardado, Marco decide regresar a la tierra de sus ancestros, en Taggia, Italia, donde decide iniciar un nuevo capítulo en su vida siendo cofundador de su propio estudio creativo.
Glas Lab
Este emprendimiento nace de la necesidad de crear algo trascendental, mostrando una nueva forma de comunicación visual que mantenga un equilibrio entre la creatividad y el dinamismo. El ideal de Glas Lab inició bajo los pilares de la pasión y el amor al arte, siendo así una agencia de branding y diseño gráfico que apuesta por un estilo arriesgado; Algunos lo describirían como poco convencional.
El talento de Marco Vannini
Las piezas de Marco han sido reconocidas y utilizadas por marcas como Reebok, MINI, TÜV SÜD, New York Times, Harvard Business Review y, recientemente, fue utilizado en la nueva colección de zapatos de la marca Timberland, que lleva el nombre de Green Stride.
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