Aunque el país vive una situación un tanto obtusa, todavía permanecen presentes muchas organizaciones y personas que apuestan por una Venezuela donde la violencia solo vive en el pasado. Uno de los casos de estas organizaciones es el de Inter Campus Venezuela. Una organización sin fines de lucro que nace originalmente en 1996 y está dirigida por el equipo de fútbol Inter de Milán.
En un inicio, la organización fue fundada por el empresario Massimo Moratti, con la única meta de brindar educación y asistencia a través del fútbol a niños que vivan en una situación precaria.
Los Inicios de Inter Campus Venezuela
En el año 2010, Inter Campus empezó sus operaciones en Venezuela, todo con el apoyo de la Fundación Magallanes. ¿Su objetivo? Brindar una mano amiga a los niños que viven en zonas desfavorecidas de Caracas. Con esto han logrado crear conciencia en las comunidades, y mostrar un nuevo camino donde las armas y la violencia no estén presentes en el desarrollo de los más pequeños.
Con el paso del tiempo, Inter Campus Venezuela ha logrado crear conciencia en los más pequeños de las comunidades a través de actividades deportivas y educativas.
Todo por una sonrisa
Hoy por hoy, las operaciones de Inter Campus han favorecido a más de 100 niños que forman parte de distintas comunidades en Caracas. Principalmente brindan formación y apoyo a niños que provienen de los distritos San Isidro (Petare) y Los Erasos (San Bernardino).
Stefano Capellini es el responsable de todas las operaciones y actividades de Inter Campus Venezuela. A lo largo de 11 años de formación en sectores vulnerables, Capellini asegura que poder formar niños bajo los colores nerazzurra ha sido una experiencia invaluable.
“Poder devolverle el derecho a jugar a los más pequeños y poder contribuir al valor social del deporte ha sido uno de los mayores logros de la organización”, destacó Capellini para el boletín “Italia con té”.
Un camino largo por recorrer
“Hemos venido haciendo un trabajo largo y exhaustivo, acompañando a niños a partir de los 6 años de edad hasta los 13 (inclusive algunos más grandes). No tenemos la ambición de cambiar sus vidas en unos meses; tenemos los pies en la tierra. Sabemos que recorremos un camino largo, y que es importante la perseverancia y constancia para cumplir nuestra misión en Venezuela. Estos últimos meses han sido forzados por la cuarentena, hemos tenido que cambiar los abrazos por saludos virtuales. Sin embargo, hemos podido continuar con nuestras actividades sin perder el contacto con la comunidad”, explicó Stefano Capellini.
Venezuela, el país de lo posible
Este tipo de organizaciones permanecen en el país pese a las adversidades que se puedan presentar. No se trata solamente de fútbol, hablamos de organizaciones que apuestan por la socialización, el desarrollo y la amistad como un método de resistencia ante las circunstancias negativas que viven las comunidades.
Entre los retos que afronta diariamente la institución, podemos encontrar la desnutrición en las familias. Muchos de los niños que pertenecen al programa de Inter Campus no tienen el poder económico para alimentarse.
Oportunidades en las adversidades
Lo obstáculos aparecen, son inevitables. Pero no ha sido una excusa para darle la espalda a toda una comunidad.¿La solución? Inter Campus, con el apoyo de la Fundación UEFA y toda una red de asociaciones de clubes, pudieron brindar alimentos y snacks a todas los integrantes de sus programas deportivos. Hoy por hoy, los niños pueden gozar de comidas caseras gracias al constante apoyo de los mismos representantes que viven en el vecindario.
