Esta es una historia de perseverancia. Cuenta la vida y el legado de la familia Loguercio, que emigró a tierras criollas en la década de los 50. Daremos un recorrido de esta familia con la asistencia de Pedro Loguercio, dando una mirada sincera de su pasado y presente. Al igual que cualquier historia, esta empieza años atrás, en un pequeño pueblo en la región de Campania que tiene alrededor de 2000 habitantes.
La familia Loguercio: Caselle in Pittari
Todo comienza en 1956, cuando Angelo Vassallo, abuelo materno de Pedro, decide zarpar a Venezuela en búsqueda de una mejor calidad de vida. La decisión estuvo bruscamente determinada por el panorama posguerra que se vivía en Italia, donde gran parte de la nación estaba sumergida en una situación crítica.

Mientras se aventura a tierras desconocidas, Vassallo deja en Italia a su esposa y tres hijas: Teresa, Antonia y Annina. Luego de varios años de cosechar frutos en Venezuela, Angelo retorna una vez más a su tierra natal. En 1966 llegó a Caselle in Pittari, en la provincia de Salerno, buscando nuevamente a su familia, pero esta vez con la única meta de llevarlos de regreso a Venezuela.
Un nuevo comienzo: costas de la Guaira
Para aquel entonces, la madre de Pedro estaba saliendo con un joven, que años más tarde se convertiría en su padre, Michele Loguercio. Para ser exactos, en el año 1969 el padre de Pedro arriba en las costas de Venezuela. “El día que mi papá llegó a la Guaira, subiendo hacia Caracas por la autopista, quedó deslumbrado; no podía creer ese sorprendente paisaje”, así relata Pedro el primer avistamiento que tuvo su padre de Venezuela.
Los Loguercio: un nuevo capítulo en Venezuela
Los padres de Pedro empezaron una nueva vida en Venezuela, sin embargo, el propósito de su visita era casarse para luego regresar a Italia. Michele Loguercio quedó tan fascinado con la vida en Venezuela que decidió quedarse con su familia e iniciar una nueva historia.
Pedro nos relata que en su familia se han formado con tres pilares fundamentales que, a su vez, han sido valores que se han inculcado de generación en generación. Según Pedro, todo lo vital en una persona se resume en la transparencia, seriedad, humildad y sobre todo la honestidad (un plus).

A la fecha, Pedro ya es padre de familia, vive con su esposa Chiara Imbriaco y sus dos hijos, Teresa y Miguel. Su educación en Venezuela fue más que fructífera, tanto así, que curso 5 de años de carrera en Contaduría Pública en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Una pasión que alzó vuelo
Poco después de asentarse en Venezuela, la familia Loguercio emprendió un nuevo capítulo en sus vidas. Michele y sus socios, Vicenzo Speranza y Callisto Di Benedetto, decidieron iniciar dos nuevos negocios. En el año 1974, abrió oficialmente las puertas de la Galería de Arte Florida y la Cristalería Napoli.
Teniendo alrededor de 50 años de historia, el trabajo que ha venido haciendo esta familia con respecto a la movida artística en Venezuela, solo se puede describir como un trabajo de hormiguita: constante y siempre teniendo presente el futuro.
Una referencia del arte en Venezuela
Con el transcurso de los años, la galería fue relacionándose con diversos artistas. Hasta la fecha, la Galería de Arte Florida ha creado ferias de arte, diversas exposiciones con artistas nacionales y participaron varias veces en la Feria Iberoamericana de Arte (FIA).

Por otra parte, han contado con la curaduría de grandes figuras de la movida artística venezolana, entre ellos están: Bélgica Rodríguez y Félix Suazo. Además, han podido crear dos libros con la colaboración de los artistas Félix Perdomo y Ramón Chirinos.
Luego del fallecimiento de su padre en 2005, Pedro asumió la dirección de la galería ese mismo año.
Postales desde Italia
Debido al panorama actual que vive Venezuela, Pedro y su familia tomaron la fuerte decisión de emigrar a Italia, ¿la razón? La misma que tomó su abuelo en aquel entonces: buscar una mejor calidad de vida para sus hijos. En el 2017, los Loguercios se mudaron a las tierras de sus abuelos, en Caselle in Pittari, un pequeño pueblo donde fueron recibidos con brazos abiertos y con el calor de sus familiares.
Primera incursión artística en Italia
Pedro relata que emprender en otro país no ha sido nada fácil. En un inicio tuvo presente trabajar en la movida artística en Italia, tanto así, que participó en la “ExpoArte Moderna Contemporánea Montichiari 2017”, en la provincia de Brescia. En esta exposición artística pudo presentar a tres artistas venezolanos: Daniel Sanseviero, Ben Abounassif y Yanel Sánchez.
Aunque todavía no ha podido cumplir su meta de abrir su propia galería en la región, se mantiene fiel a sus ideales y sigue trabajando para conseguirlo.
Roxy Bar
A su vez, con la ayuda de su esposa Chiara, los Loguercio están administrando un local en medio del pueblo; este lleva el nombre de “Roxy Bar”. Un acogedor bar que consiente a sus comensales con comida que lleva sello de la casa: se especializan en desayunos, aperitivos, cafés y postres. En pocas palabras, podríamos decir que han confeccionado un menú que se basa en la comfort food.
“Para mi fue todo una experiencia. Yo nunca había trabajado con comida, y menos aún había usado una máquina de café, que es muy importante dado que el italiano tiene unos estándares muy altos cuando hablamos del café. En un día común me levanto muy temprano para abrir el bar, así puedo hornear la pastelería a tiempo. A las 5:00 am ya estoy en el bar, y a las 6:00am ya estamos prestando servicio”, narró Pedro.


