Ana Karina Monrro dirigió el maravilloso cortometraje “Un apellido olvidado” junto a Gabriele Bruttini, quien se encargó de producirlo. En el año 2021 se presentó en la II edición del concurso “Fare Cinema – El Inmigrante Italiano”, donde ganó el segundo lugar.
Su directora nació en Caracas, Venezuela, y tiene 23 años. Es licenciada en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello. Paralelamente, estudió Artes en la Universidad Central de Venezuela, la cual finalizará pronto. Monrro está actualmente dedicada a la universidad y a su tesis. Muy dispuesta, se prepara para culminar esta grandiosa etapa y por consiguiente trabajar e involucrarse en nuevos proyectos creativos.
“Un apellido olvidado” por Ana Karina Monrro brilla en el “Fare Cinema”
Ana Karina Monrro junto a Gabriele Bruttini, supieron destacar en “Un apellido olvidado” las dificultades de la migración. Comenzando por relatar lo que ha significado la diáspora para los venezolanos, se adentraron en la historia de la familia de Gabriele, los Milani.
Huyeron de Europa y llegaron a Venezuela en el año 1930. Se establecieron en una pequeña casa y lograron crear la primera fábrica de pasta en Venezuela. Todo con apenas cuatro máquinas de pasta, muchísimo esfuerzo y amor.
Esta historia fue presentada por Monrro y Bruttini en el concurso de cortometrajes “Fare Cinema – El Inmigrante Italiano”. Éste se realiza en Caracas, Venezuela, y todo el que ame Italia y sea entusiasta del trabajo audiovisual puede participar.
De la idea a la acción
«La idea fue de Gabriele», contó Monrro. Al enterarse del concurso, Bruttini le comentó lo que tenía en mente. En ese momento, Ana Karina no se encontraba muy animada, ya que poco tiempo antes había terminado de participar como directora de arte en otro cortometraje.
«Estaba realmente cansada», expresó. Sin embargo, luego de que Gabriele le contara su idea, terminó aceptando. «Me pareció una historia muy bonita y que valía la pena contar».
Fue su conexión con dicha historia la que le llevó a la acción. «Se me hizo muy familiar», comentó. «Es algo que ocurrió hace muchos años, pero que nosotros estamos viviendo con amigos y miembros de nuestra propia familia».
Ana Karina Monrro: «El legado de una familia que llegó con poco y logró mucho»
Fue esa la gran inspiración que los motivó a contar, en pocos minutos, aquellas grandiosas memorias. Y así fue como Gabriele «llegó un día a mi casa con un álbum lleno de fotos y fue sorprendente», contó Ana Karina Monrro.
«Siempre me he sentido atraída por la historia y todo lo relacionado al recuerdo, las memorias», confesó. Estas últimas las asemeja con unas piezas que «van quedando atrás pero que poco a poco van formando una suerte de rompecabezas para las generaciones del futuro».
El camino a “Un apellido olvidado”
Monrro y Bruttini tuvieron una dinámica de trabajo muy amena. «Nos entendíamos bastante bien, a pesar de que solo nos reunimos una vez», expresó. También aseguró que, a pesar de no haber tenido mucho tiempo para verse en persona, siempre mantenían el contacto por WhatsApp. Ambos estaban al tanto de los avances y del proceso en todo momento.
Sin embargo, como todos los caminos, no resultó lineal. El tiempo tomó el protagonismo de nuevo y fue su principal inconveniente. «Gabriele me planteó la idea con antelación, pero por muchos motivos terminamos haciendo todo un poco tarde». Aun así, con paciencia y mucha dedicación, lograron culminar con éxitos.
Ana Karina y su experiencia como directora
«Fue la primera vez que participé en un concurso de cortos y la primera vez dirigiendo, fuera de los proyectos universitarios», contó. Este proceso que se vivió como una montaña rusa, resultó ser una bonita experiencia. Monrro, en su cargo como directora, afirmó que «es importante tratar a tu proyecto con el respeto que se merece». Sobre todo «cuando estás trabajando con la historia de otra persona».
«Recuerdo haberle dicho a Gabriele que, si no ganábamos, de igual manera estaba orgullosa de nosotros», comentó Ana Karina. Y es que confesó que haber ganado «se sentía un poco surreal» y que no se lo esperaba. Pero enterarse de esto y vivirlo fue increíble para ella.
«Todo vale la pena cuando se hace con amor»
Es lo que destacó Ana Karina al hablar sobre el mundo del cine. Comentó que es precioso pero suele demandar mucho: sacrificio, emociones, dinero, etc. Aunque el amor, la paciencia y el permitirse la equivocación, pueden ser claves para esto.
«Yo también estoy comenzando, me sigo enfrentando a muchas cosas y aprendiendo otras tantas porque realmente el aprendizaje nunca termina», afirmó. Pero esta es la ruta que Monrro definitivamente quiere continuar recorriendo: «Quiero dedicarme al cine. Me encantaría hacer un largometraje».
Además, «ya tengo un guión de largometraje y fue una experiencia bellísima», contó, asegurando también que, sin descartar la dirección, podría empezar por la escritura.
Su cercanía a la italianidad
«Una de mis tías se casó hace muchos años con quien se convirtió en mi tío Gerardo». Su tío nació en Italia y vino a Venezuela cuando era joven. «Por este motivo, pensar en la cultura italiana me remite a las cenas que teníamos en la casa de la playa, a la rica comida de mi tía, al acento italiano de mi tío», comentó Monrro.
Afirmó también que «esta experiencia del concurso me llevó a conocer e involucrarme más. Viendo los otros cortos y conociendo otras historias». Además, de Italia, se ha interesado por su pintura, escultura, arquitectura y aprender su idioma.
«Es importante recordar a los ancestros. Todos venimos de algo y de alguien. Es lindo conocer nuestra historia y no dejarla morir». Con este mensaje para los italo-venezolanos que nos leen, culmina esta talentosa joven, Ana Karina Monrro.
